Por Marcela Antonacci
Los trastornos mentales pueden ser tan diferentes como personas hay en el mundo. Son bien conocidos los ataques de pánico, el estrés, la ansiedad y la depresión, pero de lo que no todos conocen es la llamada depresión sonriente, un problema que es cada vez más común y que es muy difícil de distinguir.
¿Qué es la depresión sonriente?
Empecemos por hablar sobre qué es la depresión para luego adentrarnos en la depresión sonriente. Este trastorno tiene una característica común en todas las personas que la padecen que es el grado de abulia y de desgano además de la falta de deseo de hacer cosas que antes eran parte de su vida (incluidos los hobbies).
Sin embargo, la depresión sonriente o smiling depression, como también se la conoce, es muy diferente, pues si bien la persona siente abulia y apatía por todo aquello que antes amaba hacer, se coloca una “mascara”, por así decirlo, y consigue sonreír e interactuar socialmente. En apariencia lleva una vida normal, pero como dice el refrán “la procesión va por dentro”, pues no demuestra ningún tipo de síntoma visible.
Una persona con depresión sonriente esconde en su interior el dolor y no lo comunica a nadie. Esto puede soportarlo por meses e inclusive por años. Por lo general el comportamiento, que incluso puede llegar a ser divertido, – cosa que no condice con la idea que se tiene de la depresión-, no solo es dirigido hacia los demás sino que más bien es un engaño hacia ellos mismos ya que piensan que así escapan de su condición. Sin embargo, esto no hace más que alimentar la depresión que tienen en su interior lo cual puede ser muy peligroso si no se toman medidas a tiempo para evitarla.

Grupo de riesgo
Las personas que pueden llegar a sufrir de depresión sonriente son aquellos que se preocupan mucho por los errores del pasado y vuelven una y otra vez sobre historias que ya terminaron hace tiempo. Además tienen problemas para afrontar dificultades y son muy sensibles a las críticas negativas. Al ser un tipo de depresión escondida, no hay forma de detectarla a tiempo y muchas veces las personas que la padecen llegan al suicidio desconcertando a su familia y amigos, pues no presentaban ningún tipo de síntoma visible.
Qué hacer
Si estás con una persona excesivamente alegre que tiene una imagen poco realista de sí mismo (o si esto ocurre contigo misma, aunque a veces sea difícil darse cuenta), es indispensable pedir ayuda para poder pasar la página y comenzar de nuevo. Recuerda que pedir socorro no es malo y que hay muchos profesionales que están dispuestos a dar una mano y aportar sus conocimientos para poder aliviar la depresión sonriente.

